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De Molinos y Santitos

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  La historia de Hurlingham, que venía arrastrándose lentamente desde la llegada del hombre blanco, se manda un pique fenomenal en las últimas décadas del siglo XIX. Sometido el gauchaje civilizado de las provincias por los bárbaros Mitre y Sarmiento, masacrados los habitantes originales por el “Orden y Progreso” de Julio Argentino Roca, los alrededores de Buenos Aires comienzan a poblarse de inmigrantes. Tanos, portugueses y gallegos se suman a los nacionales, los que han enterrado por un tiempo sus sables y chuzas. Todos son corridos por las leyes y bayonetas para conchabarse en algún establecimiento de la recién alambrada pampa. El proyecto de la oligarquía doméstica, un país con una fuerte economía exportadora de bienes primarios, ciertamente tuvo éxito en ese tiempo: la superficie sembrada en 1874 fue 340.000 hectáreas,  en 1888  se pasó a dos millones y medio y en 1895, cinco millones. Semejante revolución iba a tener su eco en el paraje de Paso Morales. Ya sabíamos...

Morris, 7 de septiembre de 1970

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 estación hurlingham Tomás nunca había estado en Hurlingham. A través de la ventanilla del tren San Martín, mira la humeante chimenea de la fábrica Goodyear y su enjambre de bicicletas colgadas al lado del portón de entrada, un paisaje suburbano que al instante contrasta con las mansiones de los viejos ingleses. El guarda del ferrocarril anuncia vagón por vagón la llegada a la estación. Entonces Tomás se levanta del asiento de cuerina marrón, camina hasta el estribo y se baja con un  salto seguido de un trotecito por el andés para vencer la inercia del tren aún en movimiento. Tiene el diario de hoy en la mano. Se acomoda el traje azul bien planchado mientras se dirige a la salida de la calle Remedios de Escalada. Llega hasta un banco de cemento, mira alrededor y se sienta. Abre el diario, lee la fecha: lunes 7 de septiembre de 1970. Busca y encuentra la tapa del suplemento de deportes y la deja bien a la vista: es la clave para que la persona que va a ir a encontrarse con él l...

Una casa para cada familia

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Una ciudad de personas y no una ciudad de autos

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Lxs que queremos alimentos sanos, frescos y baratos

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“El Santito" de Campo de Mayo

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Para los que viajan a Campo de Mayo por la línea del tranvía Lacroze, no tiene nada de extraordinario el grito del guarda cuando anuncia la parada: — «¡El Santito!» Y es vulgar también el ver el almacén que, calle por medio, ostenta en la parte superior de la fachada, entre dos ventanas, una hornacina con una virgen. Tal es la fuerza de la costumbre, que hasta los mismos vecinos, no se han preocupado de averiguar el porqué se halla esa virgen colocada allí. Y ésta, no obstante, es célebre en los alrededores. Acuden de las cercanías, tal que a una capilla, creyentes que piden a los inquilinos de la casa, como favor especial, les permitan colocar flores y velas a la virgen, en cumplimiento de promesas hechas en momentos de tribulación. Y lo hacen sin entrar en averiguaciones, ni  preguntar el motivo de la existencia de esa imagen, que es un símbolo en medio de la soledad de esos lugares. Muchos no recuerdan ya la época en que fué colocada, y la superstición lo asigna una antigüedad e...

gracias por nada

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Dos años duró el mandato como concejal de Hurlingham del exsubsecretario de Asuntos Municipales de la Nación, Lucas Santiago Delfino. En estos días pidió licencia para hacerse cargo de un puesto en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires que gobierna El Señor de las Veredas. Fueron 24 meses llenos de nulidad, pletóricos de carencia, repletos de ausencia, rebosantes de nada. Uno trata de recordar alguna propuesta memorable, pero dicen los que frecuentan el Concejo Deliberante que a duras penas se conoció su voz en el recinto. Pero yo sí recuerdo sus risas - al estilo de los nenes rebeldes del grado que se amontonaban en el fondo del aula - cuando se burlaban de las respuestas de los funcionarios municipales en ocasión de realizarse la Audiencia Pública por el Código de Ordenamiento Urbano. Fue inolvidable el papel lamentable de su estrategia de comunicación digital. Luego de haber comprado miles de cuentas en las redes sociales, la falta de presupuesto adecuado, o tal vez la escasez de...

Fabuloso plano de Hurlingham de 1908

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una suzuki amarilla

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Capaz no sean los nombres correctos, la esquina exacta, la fecha real. Los recuerdos suelen venir con espacios en blanco y los completamos con otros recuerdos más convenientes, o con sueños, o los ajustamos a la necesidad de fabricar una historia. Nos habíamos mudado a Hurlingham hacía pocos meses. Las noches eran frescas, oscuras y peligrosas. Todas las calles desde Bustamante hacia la periferia eran de tierra. Cada tanto pasaba algún coche, despacito, levantando polvareda. Uno que sí recorría el barrio todas las tardes era el Perro, en su moto Suzuki amarilla. Era un dealer de poca monta, pero paraba en la esquina de Alsina y Malaspina junto con una bandita que era el terror de las señoras del barrio que iban a comprar a lo de Castillo, o iban a la misa de Virgen de la Esperanza. El Perro tenía un hermano, el Ñaca, feo como una desgracia, as del manubrio y el tetra, que iba en bici de almacén en almacén stockeandose de Viñas Riojanas. También tenía un pibe que vivía en la co...

Hurlingham, década del 30

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Un Hurlingham irreconocible, a fines de la década del 30. Una Goodyear recién inaugurada a la izquierda y una escuela 10 notable a la derecha

Dormidos

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Pasan los años, las décadas, los discos de recopilaciones de temas de Divididos, los festivales de Cosquín con tipos disfrazados de gauchos, y todavía hay gente que cree (y quiere hacer creer) que la identidad de Hurlingham se relaciona con ingleses, caballos y algún tono de verde. Es cierto que una asociación un poquito ilícita de gerentes de los ferrocarriles británicos se dedicó a fines del siglo XIX a hacer negocios en su tiempo libre: compraron por moneditas terrenos por donde sabían de antemano que iba a pasar el Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico que ellos mismos estaban construyendo. Armaron un club que sonaba aristocrático y lujoso, instalaron una estación de su ferrocarril con el mismo nombre británico y pusieron un hipódromo para ganar platita, pero la plata grande venía por el lado del negocio inmobiliario. Ya había pobladores en este barrio en las cercanías del tranvía Lacroze, pero como suele suceder con los ocupadores, ignoraron a los que estaban desde hacía 40 ...

agua

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mapa de hurlingham si la temperatura global sube 4º. lo celeste es agua, pero bien podría ponerse marrón Salir a la vereda cuando terminaba de llover era una aventura que desafiaba a la vieja y al fresquito. Ahí nomás, el torrente del agua podrida, antes un escuálido arroyo y ahora un bravo Paraná. La misión era asomarse desde la altura del cordón de la vereda, agacharse, y con la delicadeza de un ninja, colocar nuestro barquito de papel, siempre con la proa hacia la corriente. Después, a trotar por el cordón para ver hasta dónde llegaba el barquito. A veces sorteaba arrecifes de piedras o montoncitos de hojas viejas, pero indefectiblemente terminaba en el desagüe que estaba en la esquina antes de llegar a la avenida. Y el barquito se hundía en las profundidades, acompañado de un "fuaaaaaa" Escenas de los tiempos heroicos, cuando las lluvias eran más o menos normales, y uno vivía por barrios que ya no existen, antes del exilio hacia la periferia conurbana, sitios don...

lucas delfino debe renunciar

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El señor Lucas Santiago Delfino ocupa al mismo tiempo los cargos de Subsecretario de Gestión Municipal del Ministerio del Interior y de concejal en el HCD de Hurlingham, asunto que no parece importarle a nadie, simplemente porque renunció a la misérrima dieta que le corresponde por el puesto local, para seguir cobrando el sueldo ministerial. Aún suponiendo que la legislación sobre el tema le permita dudosamente detentar ambos cargos, la posición que ocupa en el Ministerio del Interior influye directamente sobre la vida de los municipios, dado que “su objetivo central es potenciar el alcance territorial de las políticas impulsadas por el Estado nacional, oficiando de nexo entre las distintas necesidades de los municipios del país y las herramientas y líneas de acción disponibles para dar respuestas adecuadas”, según la descripción que aparece en la página oficial. Por lo tanto, la acción o la omisión de este funcionario sobre la economía y la vida institucional de los distintos di...

basura

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Escribir acá que tenemos que reducir la basura que tiramos en Hurlingham no es ninguna cosa revolucionaria, porque es algo que gobiernos, empresas culposas y oenegés comprometidas nos dicen a diario. Se puede acotar que en momentos en que muchos de nuestros vecinos vuelven a pasar hambre, pensar en cuestiones ecológicas es algo así como una frivolidad que le puede interesar sólo a seres sensibles de Palermo. Sin embargo, los sitios donde enterramos la basura están prácticamente saturados, y más temprano que tarde van a colapsar. Precisamente, el sitio donde se llevan todos los residuos del Conurbano lo tenemos acá al lado, en el CEAMSE de Campo de Mayo. Cómo no notarlo, sobre todo en las húmedas noches de verano cuando viene la brisa de aquel lado. En Hurlingham tenemos la necesidad urgente de evitar el desastre ambiental en que nos estamos convirtiendo: la podredumbre del arroyo Morón, uno de los ríos más contaminados del mundo, el  Reconquista, especializado en desagües cl...

mi barrio es un dibujo

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“Militantes se acercan a un clásico paredón ferroviario. Todo el mundo lo pinta. Evidente en su finalidad, indiferente en su ideología, en sí mismo resulta ser una cosa esencialmente disponible, lo más parecido que se pueda concebir a una “forma pura”. Pero, pero: aparecen dos patrulleros. La policía municipal: oh. Con más rigor, los patrulleros municipales, es decir, los coches comprados por la intendencia. Porque la policía municipal, a mediados de 2015, todavía no existe. Claro que podría tratarse de una sutileza; en definitiva, la represión del enemigo político no es una ciencia exacta” Esto escribía Damián Selci hace tres años, una nada en términos de tiempo, una eternidad para la dinámica política argentina. Hoy la violencia del intendente Acuña es pasado, pero también es memoria. Recordamos cómo el municipio de aquel entonces quitó los paneles publicitarios, recubrió los palos con una pintura rugosa, y hasta blanqueó postes con cal, con tal de que los opositores ocasio...

la autonomía es otra cosa

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El intendente modelo Menéndez, el nazi Arroyo, el primo de Macri, Juanchi Zabaleta y Diego "FlyBondi" Valenzuela “Queremos discutir autonomía municipal” dijo el intendente de Hurlingham, Juan Zabaleta, en un show de Clarín montado en plena temporada marplatense:  https://elmarplatense.com/2018/02/09/intendentes-analizaron-el-presente-del-gobierno-nacional-y-provincial/ “Los municipios eran en su momento el alumbrado, el barrido y la limpieza. Hoy tenemos políticas de género, seguridad, salud, educación. Tenemos que hacernos cargo de estas cosas y me parece que está bueno que se generen herramientas y tiene que ver con esos recursos que tenemos que acercas a los vecinos. Somos la primera trinchera, el primer mostrador de la democracia y eso merece que discutamos los recursos”. El pedido de Juanchi , sin embargo, se parece más a pedir autarquía financiera, más que autonomía. La autonomía es otra cosa: es gobernarse a sí mismo. O sea, redactar una carta orgánica, la f...

237

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La primera situación humillante es la espera. Bajo el sol, la lluvia, o el frío, debajo de unas chapas que fingen ser un refugio. Lo ves venir, de noche lo intuís, porque los carteles luminosos del 237 casi nunca funcionan.  Es normal es que hayas esperado media hora o más, y después te das cuenta que te siguen cargando: detrás viene otro y por ahí otro más. Agarrás la SUBE. Ojalá que tengas saldo. En los barrios no suele haber muchos lugares donde la recarguen: son kioscos que suelen estar cerrados a la hora que más lo necesitás y encima te cobran. Subís al 237 (suponiendo que no tenés silla de ruedas, porque ninguno tiene rampa) y el colectivo sale disparado, sin la menor intención del chofer de hacer una transición suave entre cambio y cambio. Ni hablar que se cruce un auto o un perro. Los colectiveros son especialistas en maniobras bruscas. Mejor entonces conseguir un asiento, o agarrarse de donde se pueda, para no ser víctima de la inercia y terminar estampado con...

siempre con cristina

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Finalmente, algunas agrupaciones de Hurlingham decidieron publicar un documento en apoyo a Cristina Fernández de Kirchner. Como dijo no hace mucho Agustín Rossi, "hay más kirchnerismo en la gente que en los dirigentes", por lo que entendemos que este documento es consecuencia del clamor irrefrenable de las bases militantes y los vecinos pensantes. Hace muchos meses que decimos que los vecinos de Hurlingham no queremos saber nada de posiciones ambivalentes, especulaciones vidriosas y menos de sospechosos pactos de gobernabilidad. No llegamos a fin de mes, vemos toda clase de derechos avasallados día tras día, y sabemos que la única que se ha plantado decididamente enfrente de este gobierno trucho es Cristina. Celebremos y brindemos entonces, por este pronunciamiento demorado de las organizaciones, al que adherimos y compartimos. FRENTE CIUDADANO DE HURLINGHAM - #SOMOSNOSOTRXS

tras los pasos de morales

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Mientras los atribulados ingleses sufrían una y otra vez los embates de las pestes medievales y llenaban fosas con finados en un campo llamado Hurlingham, en las colonias españolas del Río de la Plata los querandíes iban y venían sin descanso por la pampa infinita. En los mapas aún no dibujados hay un río marrón en cuyas márgenes relucen miles de caracoles. No es un obstáculo para los querandíes, que lo atraviesan frecuentemente por un sitio cuyo nombre se perdió en el apocalipsis aborigen. El sol calienta el día y disuelve la niebla, dejando ver un río de cien pasos de ancho y más allá un gran bañado. En año del señor de 1580, el joven Hernandarias manda cruzar el río de las Conchas por un sitio donde no se ahoguen las quinientas vaquitas ajenas que trae desde Asunción rumbo al Río de la Plata. Quedan sólo seis leguas hasta la precaria Buenos Aires, la misma que Juan de Garay había fundado unas semanas antes. En 1630 una carreta cruza el río por el mismo lugar sin problemas, pero ...