buscar el futuro en la memoria
¿Quiénes somos los de Hurlingham? ¿Somos los ingleses que construyeron sus mansiones a la usanza de su madre patria? ¿Somos los hijos de los primeros inmigrantes que fueron a vivir cerca de la vieja estación Pereyra? ¿Somos los tanos y portugueses de Villa Tesei? ¿Somos los paraguayos que poblaron Morris? ¿Somos los músicos que crecieron bajo el pesado mito de Luca Prodan? ¿Somos los artistas que hacen hablar a las paredes? ¿Somos los que dormimos acá y trabajamos en otro lado? ¿Los caballos se usan mayormente para jugar al polo o arrastrar los carros de nuestros crotos? Son preguntas que, si se hicieron, quedaron entre las estrechas medianeras de consultoras y focus groups, o en las ávidas inmobiliarias que buscaban darle chapa de pintoresca aldea británica a este pueblo como argumento de ventas. Todavía rebotan por ahí las publicidades de loteos que voceaban “Franceses en Bella Vista, ingleses en Hurlingham e italianos en Villa Devoto. Pero así como faltan libros y sitios...